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Elixir, Alchemy and the Metamorphoses of Two Synonyms, Elixir, alquimia y las metamorfosis de dos sinónimos

Strohmaier, Gotthard
The history of the terms ‘elixir’ and ‘alchemy’ seems paradoxical; derived from Greek, the Arabic al-iksīr signified a dry powder capable of transforming base metals into gold or silver. Evolving through the European languages, elixir has come to mean a magic liquid that can be ingested to cure illness. The second term, al-kīmiyāʼ, which was in its Arabic beginnings almost synonymous with elixir, took a different turn and changed its meaning from a miraculous substance into an abstract noun connoting the art of alchemy. This article intends to show that these changes of meaning are linked to inevitable interrelations between the two synonyms and, consequently, the generally assumed etymology of the Arabic alkīmiyāʼ from the seemingly corresponding Greek expression χυμεία must be questioned. Of particular interest is the hitherto overlooked fact that al-kīmiyāʼ ends in a glottal stop, indicated by the hamza and being a consonant in its own right, which ultimately points to a non-Greek origin., La historia de los términos «elixir» y «alquimia» parece paradójica; derivada del griego, la palabra árabe al-iksīr significaba «polvo seco capaz de transformar metales en oro o plata». Siguiendo la evolución de este término en cada una de las lenguas europeas, «elixir» ha llegado a significar «líquido mágico que puede ser ingerido para curar la enfermedad». El segundo término, al-kīmiyāʼ, que, en sus inicios árabes, era casi sinónimo de elixir, tomó un giro diferente y cambió su significado de «sustancia milagrosa» pasando a ser un sustantivo abstracto que connota el arte de la alquimia. El presente artículo intenta mostrar que estos cambios de significado están vinculados a las inevitables interrelaciones entre los dos sinónimos y, en consecuencia, la etimología generalmente asumida del árabe al-kīmiyāʼ correspondiente al término griego χυμεία debe ser cuestionada. De particular interés es el hecho, hasta ahora ignorado, de que la palabra al-kīmiyāʼ termina en un sonido glótico, indicado por la hamza que, siendo una consonante en toda regla, podría apuntar a un origen nogriego del término.
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