El doble cerco en Siete contra Tebas

Bañuls Oller, J. Vicente, Crespo, Patricia
13 p., Esquilo, acorde con la finalidad última que persigue su tragedia, cantar el nuevo ordenamiento político poniendo ante los ojos de los espectadores los aspectos negativos de lo que está en la base del antiguo ordenamiento, el genos, en Siete contra Tebas plantea la situación en que se halla la polis de Tebas sometida a la doble tenaza de la estirpe de Layo, a Polinices y también a Eteocles. Como es sabido, Layo desoyendo las reiteradas advertencias de Apolo engendró en su esposa; el hijo nacido, Edipo, es en sí mismo la encarnación de la transgresión, de la estirpe que no debe ser, por ello, en cumplimiento de un destino anunciado, da muerte a su padre y engendra en su propia madre, volviendo de este modo al origen, a su propia madre, ahora también esposa y madre de sus hijos, para proyectarse a través de ella en forma dual y poder de ese modo autoextinguirse, dejar de ser. De ese modo la polis de Tebas se verá libre de la doble tenaza a que la tiene sujeta la estirpe maldita. Esta dualidad enfrentada, su extinción y la consiguiente liberación de la polis es lo que nos presenta esta tragedia, y lo hace a través de los diferentes ejes dramáticos desarrollados en ella por Esquilo con la finalidad última antes apuntada hacia la que convergen; uno de esos ejes es el que se desarrolla a partir del juramento inicial
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